Cuántas veces en algún momento de nuestra vida alguien nos ha preguntado cuál era nuestra mayor virtud, en qué creíamos que éramos buenos, cuáles creíamos que eran nuestras debilidades y muchas otras preguntas que no hemos sabido muy bien cómo contestar.

En las entrevistas de trabajo, además de preguntarnos todo lo anterior, quieren saber qué nos llevaríamos a una isla desierta, si trabajamos bien en equipo o si podríamos vivir sin internet.
A veces pensamos que la respuesta a esas preguntas es muy sencilla… hasta que nos ponemos a ello.

A este tipo de análisis se le denomina DAFO = Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades.

Aunque en nuestro caso, vamos a ir un poco más allá y vamos a añadir un quinto factor como son los Valores.

¡Comencemos!

  • Empezaremos con las opciones positivas, como son las Fortalezas. Englobaremos aquí las ventajas y lo que puedes aportar como persona. Para conseguir localizar estos puntos fuertes, tenemos que preguntarnos qué se nos da mejor y qué nos hace diferentes y buenos en lo que hacemos. Estas respuestas deberemos compararlas con lo que lo que nos gusta y lo que disfrutamos haciendo.

Hay que dejar muy claro valores y cosas buenas como son la formación, los recursos personales, los logros, la experiencia, los reconocimientos… APROVECHAR nuestras fortalezas.

  • Las Oportunidades son factores externos que no puedo controlar pero que puedo usar y aprovechar a mi favor. Por ejemplo, preguntarme sobre las necesidades que tiene mi sector y cómo puedo adaptarme a ellas para salir reforzado, si en el mercado se está siguiendo una tendencia y en mi empresa todavía no o si hay un problema que se repite dentro del entorno laboral y consigo encontrar una solución al respecto.
  • Respecto a las Debilidades no es un apartado que se deba minimizar o esconder sino todo lo contrario, poder transformar esas carencias o falta de seguridad o experiencia en algo que acabe siendo positivo para nosotros. Para empezar debemos preguntarnos si estamos dispuestos a mejorar (recuerda que todo es siempre susceptible de mejorar) y, en caso afirmativo, qué debemos mejorar, analizar si hay algo que me impida lograr mis objetivos o si hay tareas que me cuestan más de lo normal.

Por ejemplo, si en el trabajo soy desorganizado o impuntual, tendremos que trabajar sobre esos factores para evitar que se repitan y afecten a mi trabajo: MEJORAR nuestras debilidades.

  • Sobre Amenazas, lo entendemos como las situaciones externas que pueden tener un impacto negativo sobre tu persona y que son totalmente ajenas a nuestro control.
    Aquí deberemos analizar los problemas que puedo encontrar en mi sector laboral o qué realiza la competencia respecto a mi empresa que pueda convertirse en un problema para la misma sobre las ventas o crecimiento.
  • Valores es el apartado más abstracto y menos tangible de todos, pero el más humano y el que va a hacer que nos diferenciemos del resto. El valor es una convicción profunda del ser humano que determina nuestra manera de ser, orienta nuestra conducta e involucra nuestros sentimientos y emociones. El respeto, el amor, la responsabilidad… son valores que identifican cómo somos.

Una vez definidos todos estos factores, llegamos a las Habilidades.
Pero en concreto, ¿qué es una habilidad?
Laboralmente se puede referir a una cosa que se me da bien y no entraña complicación al realizarla y que además aporta valor a la empresa. ¿Cómo lo consigo? Tras realizar una lista de todos los trabajos que hayas tenido, pregúntate en qué habilidades sobresales, cuáles disfrutas, qué atributos positivos mostrabas en cada trabajo…

En definitiva, todo ello es la suma de lo que eres y aportas, lo que has conseguido y lo que quieres conseguir.

Anímate a realizar este autoanálisis para saber cómo eres y aprender cómo puedes mejorar.
Seguro que es de ayuda para futuras oportunidades y para que cuando te hagan las preguntas que planteábamos al principio, sepas contestar de manera firme y rápida.

Por Elena Montañés